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jueves, 13 de noviembre de 2008

Juegos insurrectos, espectáculo y capital

" En Paris, 1848, la revolución fue una fiestasin un principio ni un final"
Bakunin

Muchas cosas han pasado desde la época de las revoluciones de masas. El capital ha cambiado de forma, estableciendo el espectáculo como medio absoluto y único de relaciones interpersonales. El concepto de clase prácticamente ha desaparecido en el mal llamado “primer mundo”. Nos encontramos aislados por las limitaciones que el poder ha establecido en nuestra cabeza durante miles de años, por una especialización estudiada por economistas para separarnos a unos de otros y por unas necesidades impuestas que nos mantienen atados a un trabajo gris y absurdo.
Atrás quedo también el tiempo de lo sindicatos y organizaciones “revolucionarias”. Es la hora del gran hermano. Cualquier organización visible que abogue por el cambio social radical sera destruida. Lo mismo ocurre con el modelo de banda armada tradicionalmente utilizado por organizaciones políticas de izquierda. Ahora cada individuo debe tomar las riendas de su vida, encontrar iguales entre la masa y dar comienzo a los juegos. Generandose así pequeños grupos de afinidad con un alto grado de seguridad, con los mismos objetivos y una gran confianza mutua.
Cualquier intento de crear un “mundo alternativo” dentro dentro del espacio/tiempo actual y que este florezca es imposible. Quizá algunos consigan salir del espectáculo capitalista (hasta cierto punto), pero esta concienciación jamas sera a nivel general. El poder tiene muchos brazos para que esto no ocurra, como pueden ser la represión o los medios de comunicación, y el espectáculo domina las relaciones sociales. La única salida que nos queda es la creación de un juego lo suficientemente grande que logre destruir el poder, y esto es posible aquí y ahora.
El primer paso para hacer esta lucha efectiva seria plantear las cosas realmente “en serio”. Dejemonos de “estereotipos revolucionarios”, de trampas impuestas por el capital para acabar con cualquier respuesta. No podemos encasillarnos en ciertas actitudes políticas y/o esteticas que nos encierren en un guetto. En el mundo de lo previsible debemos ser imprevisibles.
La nuestra es una batalla titánica pero puede ser ganada, que el capital no consiga convertirnos en conformistas, que no suprima nuestra creatividad. Un grupo pequeño de compinches puede poner patas arriba una ciudad, devolverle la magia al hecho de vivir. ¡el juego es arriesgado por eso es divertido! No queremos una vida gris y aburrida, el único placer que nos queda es el de volar todo por los aires.
Habría que tener claro que no vamos a liderar una supuesta “revolución” en la que una mayoría llegado algún punto “asalte el palacio de invierno” y el reino de la felicidad se cierna sobre la tierra. La nuestra es un enfrentamiento contra el poder, por su erradicación. No podemos actuar como lideres de masas esperando que la “gente” se adhieran a nuestra causa. Cada uno de nuestros actos debe ser dirigido a la destrucción del capital, a la producción de nuestro propio placer y a la creacion de arte, arte verdadero, no el que puebla esos espacios muertos llamados museos, algo que realmente agite las mentes de los “espectadores” consiguiendo que dejen de serlo, y es que el juego es mucho mas divertido si otra gente participa.
Las mejores situaciones para actuar, en las que se pueda esperar que se generen juegos realmente grandes, son en las que existe un conflicto social latente, ¡seamos el grano de arena que desborde el vaso! Pero ¡cuidado! no caigamos en el dialogo con el poder. Nosotros actuamos no hablamos. Atacamos al capital, mostramos que es posible y nos divertimos haciéndolo. Ya hemos tenido suficientes ejemplos de luchas que han acabado convertidas en mercancía para el capital.
Actualmente existe mucha teoría y poca practica en los ámbitos “revolucionarios”. Se ha ido creando un pseudo-lenguaje subversivo que incluso es difícil de entender para la mayoría y solo nos lleva a “pajas mentales”. La teoría únicamente debería servir para saber como enfrentarnos mejor a esta sociedad. La mejor forma de ver si algo funciona es haciéndolo. Superemos la barrera de teoría/practica, ¡que todo sea uno!...


Preparados, listos ....¡ Que empiecen los juegos insurrectos!

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