Comenten o Mueran, malditos consumidores...

sábado, 19 de septiembre de 2009

ALIENACIÓN. El Mapa de la Desesperanza

Control del Espacio/Tiempo, Viaje Espacial, y Exploración del Espacio

En el mundo moderno, el control es ejercido sobre nosotros de forma automática, mediante los lugares en los que nos movemos y vivimos. Participamos de ciertos rituales en nuestras vidas: el trabajo, "el tiempo libre", el consumo, la sumisión; porque el mundo en el que vivimos, está diseñado solamente para ello. Todos sabemos que los centros comerciales están para que compremos, las oficinas son para trabajar, las irónicamente llamadas "salas de estar" son para "estar" mirando la televisión, y las escuelas están para obedecer a los profesores. Todos los lugares por los que viajamos tienen significados preestablecidos, y todo lo que se necesita para que sigamos haciendo las cosas automáticamente, es mantenernos andando por los mismos caminos. Es difícil hacer otra cosa en las grandes tiendas, que no sea mirar y comprar mercancías; y acostumbrados como estamos a hacerlo, es difícil concebir que podríamos estar haciendo otras cosas ahí, sin mencionar que -pensándolo bien- hacer algo que no sea comprar es casi siempre ilegal.

Cada vez -en todo el mundo- hay menos y menos espacios libres, no edificados, en los que se puedan dejar correr nuestras mentes y cuerpos libremente. Casi todos los lugares a los que puedas ir son propiedad de una persona o empresa, a los que ya se les ha dado un nombre e impuesto un uso: finca privada, distrito comercial, superautopista, aula de clase, parque nacional. Y nuestras muy previsibles rutas a través del mundo raramente nos acercan a las áreas libres que aún quedan.

Estos espacios, donde el pensamiento y el placer pueden ser libres en cualquier sentido, están siendo reemplazados por entornos cuidadosamente controlados al estilo Disneylandia, donde nuestros deseos son prefabricados y nos son vendidos a expensas de nuestro dinero y nuestras emociones. Dar nuestro propio significado al mundo y crear nuestros propios caminos para jugar y actuar en ellos, es parte fundamental de la vida humana; hoy, cuando no estamos nunca en espacios que estimulen esto, no debería parecer una sorpresa que tantos de nosotros nos sintamos desesperados y vacíos. Pero debido a que en el mundo hay tan poco espacio libre, y los circuitos de la vida diaria no nos acercan a ellos, estamos forzados a ir a sitios como Disneylandia para encontrar algo parecido al juego o a la excitación. Así, la aventura real que nuestros corazones ansían ha sido reemplazada por las falsas aventuras, y la emoción de la creación, por el simulacro de la observación.

Nuestro tiempo está tan regulado y ocupado como nuestro espacio; es más, la subdivisión de nuestro espacio es una manifestación de lo que ya le ha ocurrido a nuestro tiempo. El mundo entero vive y se mueve de acuerdo a un sistema horario estandarizado, diseñado para sincronizar nuestros movimientos desde un lado del planeta al otro. Dentro de este sistema superior, tenemos nuestras vidas regidas por nuestros horarios de trabajo o los horarios del autobús escolar, como así también por el horario de funcionamiento del transporte público y el de atención de las empresas. Esta programación de nuestras vidas, que empieza en la niñez, ejerce un sutil pero profundo control sobre todos nosotros: llegamos a olvidar que el tiempo de nuestras vidas después de todo es nuestro, y lo podemos utilizar como queramos, en vez de pensar en ello como días laborales, la hora del almuerzo y fines de semana. Una vida totalmente espontánea es impensable para la mayoría de nosotros. El llamado "tiempo libre", es normalmente sólo tiempo que ha sido programado para algo diferente del trabajo. ¿Cuántas veces puedes ver el amanecer?, ¿cuántos paseos haces durante los mediodías soleados?, ¿si de repente tuvieras la oportunidad de hacer un excitante viaje ésta semana, podrías hacerlo?

Estos ambientes y horarios restrictivos limitan de forma drástica el vasto potencial de nuestras vidas. También nos mantienen aislados unos de otros. Nuestros trabajos normalmente hacen que pasemos un gran período de tiempo haciendo una tarea específica con un grupo de personas en particular, en un lugar establecido (o al menos, en un ambiente establecido, como en el caso de los trabajadores de la construcción o los trabajadores temporales). Estas experiencias limitadas y repetitivas únicamente nos dan una visión muy limitada del mundo, y nos alejan de la posibilidad de conocer otro tipo de gente. Nuestras casas nos aíslan aun más: hoy en día nos mantenemos encerrados en pequeñas cajas, en parte por el miedo a aquellos que el capitalismo ha tratado aun peor que a nosotros, y porque creemos la propaganda paranoica de las compañías que venden sistemas de seguridad. Los suburbios actuales son cementerios de lo que era la comunidad, con la gente empaquetada en cajas por separado... exactamente igual que nuestros productos de supermercado, sellados para "mantener la frescura". Con gruesos muros entre nosotros y nuestros vecinos, y con nuestros amigos y familias dispersos por ciudades y países, es difícil tener alguna clase de comunidad, y más aun compartir un espacio donde la comunidad se pueda beneficiar de la creatividad mutua. Y tanto nuestros trabajos como nuestras casas, nos mantienen atados a un lugar, estacionarios, incapaces de viajar más por el mundo si no es en nuestras apresuradas vacaciones.

Incluso nuestros viajes restringen y son restrictivos. Nuestras modernas formas de transporte: coches, autobuses, el metros, trenes, aviones; todos ellos nos mantienen encerrados en pistas fijas, viendo como el mundo exterior pasa a través de una pantalla, como si fuera un programa de televisión particularmente aburrido. Cada uno de nosotros vive en un mundo personal que consiste en su mayor parte en destinos conocidos (el lugar de trabajo, la tienda de alimentos, el apartamento de un amigo, el club de baile) con unos pocos enlaces entre ellos (sentarse en el coche, ir parado en el metro, subir las escaleras), y poca posibilidad de encontrar algo no imprevisto o descubrir algún sitio nuevo. Una persona podría viajar por las autopistas de diez países sin ver nada más que asfalto y gasolineras, mientras permanezca dentro de su coche. Encerrados en nuestras pistas, ni nos imaginamos el verdadero viaje libre, esos viajes de descubrimiento que nos harían volver al contacto directo con otras personas y con nuevas y distintas cosas, a cada instante.

En lugar de eso, nos metemos en embotellamientos, rodeados por cientos de personas en la misma situación que nosotros, pero separados de ellos por jaulas de acero, que resultan ser nuestros coches; por lo que nos parecen ser objetos en nuestro camino, antes que personas humanas. Creemos estar alcanzando más partes del mundo con nuestros modernos medios de transportes, pero de hecho vemos menos de él, si es que vemos algo. A medida que nuestras capacidades de transporte aumentan, nuestras ciudades se extienden más y más a lo largo y ancho del paisaje. Cada vez que aumentan las distancias se necesitan más coches; más coches significan más espacio, y así las distancias aumentan de nuevo... y así sucesivamente. A este ritmo, las autopistas y las gasolineras sustituirán finalmente todo aquello por lo que al principio valía la pena viajar.

-----------

Algunos de nosotros vemos a Internet como la "frontera final", como un lugar libre -aún no desarrollado- esperando ser explorado. El ciberespacio puede, o no puede, ofrecer cierto grado de libertad a aquellos que puedan permitirse su uso y el de explorarlo; sea lo que sea lo que pueda ofrecer, lo hace con la condición de que te encierres en tu casa, sometiéndote a una amputación voluntaria. Recuerda, eres tanto un cuerpo como una mente: ¿es libertad el sentarse inmóvilmente, mirando fijamente luces resplandecientes durante horas, sin siquiera usar los sentidos del gusto, tacto u olfato? ¿Has olvidado la sensación de la hierba húmeda, de la arena caliente bajo tus pies descalzos, de los eucaliptos, o del humo de la leña en tu nariz? ¿Recuerdas el olor de los tallos de los tomates, el destello de la luz de las velas, la emoción de correr, nadar, tocar?

Actualmente podemos usar Internet para excitarnos, sin sentir que nos han estafado, porque nuestras vidas modernas están tan constreñidas y son tan previsibles que hemos olvidado cuán placenteros pueden ser la acción y el movimiento en el mundo real. ¿Por qué conformarnos con la tan limitada libertad que nos ofrece el ciberespacio, cuando hay muchas más experiencias y emociones para sentir, aquí afuera en el mundo real? Deberíamos estar corriendo, bailando, viajando en balsa, bebiendo la vida hasta la última gota, explorando nuevos mundos. ¿Qué nuevos mundos? Debemos redescubrir nuestros cuerpos, nuestros sentidos, el espacio que nos rodea, y entonces podremos transformar ese espacio en un nuevo mundo al cual podamos darle nuestro propio significado.

Para ello debemos inventar nuevos juegos, juegos que puedan ser realizados en los nuevos espacios conquistados, en los centros comerciales, en los restaurantes y en las aulas. Juegos que rompan con sus significados establecidos, para poder darles significados nuevos, de acuerdo con nuestros sueños y deseos. Necesitamos juegos que nos reúnan de nuevo, que nos saquen del confinamiento y la soledad de nuestros hogares privados, que nos lleven a lugares públicos donde nos podamos beneficiar de la compañía y la creatividad mutua. Así como los desastres naturales y cortes de energía pueden unir a la gente y le pueden resultar excitantes (después de todo, crean algo de emoción variada en éste mundo lúgubremente predecible), los juegos harán que nos juntemos haciendo cosas nuevas y apasionantes. Deberíamos tener: poesía en las oficinas y versos pintados en las paredes del distrito comercial, picnics gratuitos en los supermercados, talleres de sabotaje y manualidades en las fábricas, sexo en los parques y en las aulas, carreras de sacos en las autopistas...

Necesitamos también inventar nuevos conceptos de tiempo y nuevas maneras de viajar. Intenta vivir sin relojes, sin sincronizar tu vida con el resto del tan ocupado mundo. Intenta hacer un largo viaje a pie o en bicicleta, para que así puedas saborear todo aquello con lo que te cruzas desde tu punto de salida hasta tu destino, sin un cristal ante tu rostro. Intenta explorar en tu propio barrio, mirando desde tejados y alrededor de esquinas en las que nunca antes te habías fijado: te sorprenderás de cuánta aventura está ahí escondida, ¡lista para que la descubras!


Crimethinc

sábado, 18 de julio de 2009

El entropista...

El entropista observa la tendencia natural de la sociedad hacia un estado de mayor estabilidad y complejidad…

El entropista es consciente de que la sociedad, como cualquier sistema tiene un nivel de entropía, de desgaste y tendencia a un estado caotico de mayor estabilidad, complejidad y homogeneidad del sistema en general, y la estimula...

El entropista es consciente del constante deficit energetico en cualquier orden politico que no sea plenamente igualitario en cuanto a jerarquías de poder, sea de tipo politico o economico…

El entropista sabe que no existen derechos ni principios morales, eticos o legales validos para todo tiempo y lugar. Aunque algunos principios vayan surgiendo naturalmente de la necesidad en el desarrollo evolutivo de las sociedades.

El entropismo es el reconocimiento de una tendencia natural, no una propuesta de acción, por lo que no se adhiere a ningun sistema etico mas que el que surge de la sociedad en que se manifiesta… La unica etica del entropismo es la etica del entropista…

El entropista sabe que la libertad es un ideal y como tal no puede existir en estado puro. Siempre van a existir normas juridicas para regular la convivencia, aunque este orden, como todo sistema, tambien evoluciona y está sujeto a la natural entropía, que conduce siempre a un estado de mayor igualdad, justicia y paz social…

El entropista nunca habla de absolutos ni hace promesas falsas… a menos, claro está, que sea conveniente…

jueves, 16 de julio de 2009

HAY UN MUNDO OCULTO DENTRO DE ESTE.

Las vidas que llevamos, y las vidas que nos gustaría llevar.

Este mundo, el supuesto "mundo real", es sólo una fachada. Empuja la persiana y verás las bibliotecas llenas de novelas de huidas, las autopistas repletas de fugitivos y simpatizantes, todas las recepcionistas y madres sensatas están tirando de la correa por una oportunidad de mostrar cuán vivas aún están... y todas esas habladurías de responsabilidad y de ser prácticos, son sólo amenazas y engaños para impedirnos estirar nuestras manos y encontrar que el cielo se encuentra a nuestro alcance, ante nosotros.

_____________________________________________________________

También ocurre que, si recorres las compactas paredes de aquella ciudad, cuando menos lo esperas, ves una grieta abierta y una ciudad diferente aparece. Luego, un instante más tarde, se ha esfumado. Quizá todo esté en saber qué palabras decir, qué acciones llevar a cabo, y en qué orden y ritmo; o quizás, la mirada, la respuesta, el gesto de alguien sea suficiente; sea suficiente para alguien, para hacer algo por el puro placer de hacerlo, y para que su placer se convierta en el placer de otros: en ese momento, todos los espacios cambian, todas las alturas, todas las distancias; la ciudad se transfigura, se vuelve cristalina, transparente como las alas de una pequeña libélula. Todo debe suceder como si fuera por casualidad, sin atribuirle demasiada importancia, sin recalcar que estás llevando a cabo una operación decisiva, y obviamente recordando que en cualquier momento la vieja ciudad regresará y sellará su techo de hormigón, neón y smog por sobre nuestras cabezas.

_____________________________________________________________

HAY UN MUNDO SECRETO OCULTO DENTRO DE ÉSTE

Puedes saborearlo en el choque y el ruido de un primer e inesperado beso, o en la sangre en tu boca ese instante después de un accidente, cuando te das cuenta de que todavía estás vivo. Sopla en el viento que sientes en las azoteas de una verdadera noche imprudente de aventuras. Lo oyes en la magia de tus canciones favoritas, cuando te elevan y te transportan en formas que ninguna ciencia o psicología ha podido explicar jamás. Podría ser que hayas visto evidencia de esto, rayado en las paredes de los baños, en un código sin clave; o hayas podido hacer una pálida reflexión de ello en las películas que crean para mantenernos entretenidos. Está entre las palabras, cuando hablamos de nuestros deseos y aspiraciones, aún acechando -en alguna parte- por debajo de las limitaciones de ser "realista" y "práctico".

Cuando poetas y radicales se quedan despiertos hasta el amanecer, rompiéndose la cabeza por la perfecta secuencia de palabras o acciones, para llenar corazones (o ciudades) con fuego, ellos están intentando encontrar una entrada oculta a él. Cuando tarde en la noche, los niños escapan por sus ventanas para ir por ahí; o cuando luchadores por la libertad buscan un punto débil en la coraza del gobierno, ellos están tratando de entrar a escondidas en él; pues son ellos quienes saben mejor que nosotros donde se ocultan las puertas. Cuando adolescentes destruyen un cartel publicitario para provocar persecuciones -que duren toda la noche- con la policía, o anarquistas interrumpen una manifestación pacífica para destrozar las ventanas de una sucursal de una gran cadena de negocios; ellos están tratando de tomar por asalto sus puertas.

Cuando estás haciendo el amor y descubres una nueva sensación o región del cuerpo de tu amante, y los dos se sienten como exploradores descubriendo una nueva parte del mundo, como si hubieran descubierto un oasis en el desierto o la costa de un continente desconocido, como si fueran los primeros en llegar al polo norte o a la luna, ustedes están trazando sus fronteras.

No es un lugar más seguro que éste; al contrario, es la sensación de peligro allí presente, que nos trae de vuelta a la vida: la sensación de que por una vez, por un momento que parece eclipsar el pasado y el futuro, hay algo real en juego.

Tal vez te tropezaste con esto, una vez, por accidente y quedaste asombrado por lo que encontraste. El viejo mundo se hizo trizas detrás de ti, y ningún doctor, físico o metafísico, pudo volver a armarlo de nuevo. Todo lo anterior se convirtió en trivial, en irrelevante, en ridículo, así como de repente los horizontes parecían acercarse a tu alrededor, y caminos mucho mejores de los que pudiste imaginar se aparecieron. Y quizás juraste que nunca regresarías, que vivirías el resto de tu vida electrizado por esa urgencia, en la excitación del descubrimiento y la transformación; pero regresaste.

El sentido común impone que este nuevo mundo sólo puede ser experimentado temporalmente, que sólo es el shock de la transición, y nada más; pero los mitos que compartimos alrededor de nuestras fogatas narran una historia diferente: oímos acerca de mujeres y hombres que permanecieron allí por semanas, años, que nunca regresaron, que vivieron y murieron -allí- como héroes. Nosotros sabemos, porque lo sentimos en ese ancestral rincón de nuestros corazones que alberga el recuerdo de libertad desde épocas remotas, que este mundo secreto se encuentra cerca, esperando por nosotros. Puedes verlo en el resplandor de nuestros ojos, en el desenfreno de nuestras danzas y nuestras aventuras amorosas, en la protesta o fiesta que se escapa de las manos.

Tú no eres la única persona tratando de encontrarlo. Estamos aquí afuera, también... algunos de nosotros incluso estamos esperando por ti. Y deberías saber que cualquier cosa que alguna vez hayas hecho, o considerado hacer para llegar allí no es disparatada, sino hermosa, noble, necesaria.

La Revolución, es simplemente la idea de que podamos entrar a ese mundo secreto y nunca regresar; o mejor, que podamos hacer arder éste en llamas, para revelar por completo el que se esconde debajo.

_____________________________________________________________

Tú me llevaste a aquella vieja casa de tabacos y me enseñaste como escalar hasta la cima de su techo...
Nos sentamos juntos y mientras la lluvia nos empapaba, me contaste historias de Arthur Rimbaud e Isabelle Eberhardt, de como ellos persiguieron el deseo hasta donde era imposible llegar y grabaron sus historias allí en el cielo.
Y luego los cerdos aparecieron y tuvimos que correr, riendo y gritando como locos, a través de los callejones y jardines. Y la ciudad nos recibió, resguardándonos, en una oscuridad empapada en adrenalina, de las luces de sus autos y los juicios de su mundo... porque realmente es nuestra ciudad, ahora.

_____________________________________________________________

Si nunca te has enamorado enloquecidamente de los gestos y silencios de un extraño...
si nunca has soñado desesperadamente en medio de una junta directiva o una clase de matemáticas...
si nunca has sido arrebatado por emociones extremas mientras a tu alrededor todos permanecían inmóviles e inconscientes...
si nunca has sospechado que la vida se encontraba en otra parte, que algo más estaba ocurriendo, como bella música sonando justo fuera del alcance de tus oídos, en algún lugar más allá del distrito comercial y las afueras, lejos de las autopistas, sobre los campos y océanos...
si no queda parte insatisfecha de ti, por los más populares programas televisivos, la nueva tecnología de Internet, y la selección de cinco mil películas en el videoclub...
entonces tal vez esto no sea para ti,
Pero si escondes un ser secreto dentro de ti,
sigue leyendo.


http://www.crimethinc.com/espanol/mundooculto.html

Nuevo blog

A mi larga "cadena de blogs" se agrega uno nuevo que estoy escribiendo junto con algunos viejos amigos: Berteolate
Pasense y dejen comentarios...

miércoles, 17 de junio de 2009


Fuente: http://www.deviantart.com/



Fuente: http://www.deviantart.com/

martes, 2 de junio de 2009

La tierra sin humanos - History Channel

Para que se hagan una idea de la belleza que podría invadir a la tierra cuando caiga esta civilización de mierda

miércoles, 29 de abril de 2009

martes, 24 de marzo de 2009

Artistas y pervertidos

El moralismo vicia la libertad y limita nuestro disfrute, no te avergüences de disfrutar las cosas bellas de la vida solo porque algunos las consideren pecado...

AVISO

"Si estas leyendo esto, el aviso va dirigido a ti. Cada palabra que leas de esta letra pequeña inutil, es un segundo menos de vida para ti. ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Tu vida esta tan vacia que no se te ocurre otra forma de pasar estos momentos? ¿o te impresiona tanto la autoridad que concedes crédito y respeto a todos los que dicen ostentarla? ¿lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesitas? Sal de tu casa,busca a alguien del sexo opuesto. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estas vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística. Estas avisado..."

Tyler Durden

lunes, 23 de marzo de 2009

"La humanidad se ha convertido en un espectaculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado tal que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético."
Walter Benjamin

domingo, 22 de marzo de 2009

Caos, Los pesquines del anarquismo ontologico - Hakim Bey

CAOS NUNCA MURIO. Bloque primordial sin esculpir, único excelentísimo monstruo, inerte y espontáneo, más ultravioleta que ninguna ideología (como las sombras antes de Babilonia), la homogénea unidad original del ser todavía irradia serena como los negros pendones de los Asesinos, perpetua y azarosamente ebria.

Caos precede a todo principio de orden y entropía, no es ni Dios ni gusano, sus deseos insensatos abarcan y definen toda posible coreografía, todo éter y flogisto sin sentido: sus máscaras son cristalizaciones de su propia falta de rostro, como las nubes.

Todo en la naturaleza es perfectamente real incluyendo la conciencia, no hay absolutamente nada de lo que preocuparse. No sólo se han roto las cadenas de la Ley, es que nunca existieron; los demonios nunca guardaron las estrellas, el Imperio jamás se fundó, a Eros nunca le creció la barba.

No, escucha, lo que ocurrió fue esto: te mintieron, te vendieron ideas sobre el bien y el mal, te hicieron desconfiar de tu cuerpo y te avergonzaron de tu profesión del caos, se inventaron palabras de asco por tu amor molecular, te mesmerizaron con su indiferencia, te aburrieron con la civilización y con todas sus roñosas emociones.

No hay devenir, ni revolución, ni lucha, ni sendero; tú ya eres el monarca de tu propia piel; tu inviolable libertad sólo espera completarse en el amor de otros monarcas: una política del sueño, urgente como el azul del cielo.

Despojarse de todos los derechos y dudas ilusorias de la historia exige la economía de una legendaria edad de piedra; chamanes y no curas, bardos y no señores, cazadores no policías, recolectores de pereza paleolítica, dulces como la sangre, van desnudos como un signo o pintados como pájaros, en equilibrio sobre la ola de la presencia explícita, sobre el ahora y siempre sin relojes.

Los agentes del caos dirigen candentes miradas a cualquiera que sea capaz de atestiguar su condición, su fiebre de lux et voluptas. Sólo estoy despierto en lo que amo y deseo hasta el punto del terror; todo lo demás no es sino mobiliario amortajado, anestesia cotidiana, cagadas mentales, aburrimiento subreptil de los regímenes totalitarios, censura banal y dolor inútil.

Los Avatares del caos hacen de espías, saboteadores criminales del amour fou, ni altruistas ni egoístas, accesibles como niños, con los modales de los bárbaros, excoriados de obsesiones, en el paro, sensualmente perturbados, ángeles-lobo, espejos de contemplación, ojos como flores, piratas de todo signo y sentido.

Y aquí estamos arrastrándonos por las grietas entre las paredes de la iglesia estado escuela y fábrica, todos los monolitos paranoicos. Separados de la tribu por una nostalgia feraz escarbamos túneles tras las palabras perdidas, las bombas imaginarias.

La última acción posible es la que define la propia percepción, un cordón de oro invisible nos conecta: baile ilegal en los pasillos del juzgado. Si hubiera de besarte aquí lo llamarían un acto de terrorismo; así es que llevémonos las pistolas a la cama y despertemos a la ciudad a medianoche como bandidos borrachos celebrando con andanadas, el mensaje del sabor del caos.